Un rostro luminoso a cualquier edad

Cuidarse por dentro y por fuera

¡No sin una buena hidratación! El cuerpo necesita mantener unos niveles adecuados de agua para su correcto funcionamiento. Si nos encontramos en un estado de deshidratación, el rostro se verá afectado, ya que se siente más cansando y su apariencia estará apagada.

No solo hay que beber, también debemos tener en cuenta el agua que ingerimos a través de los alimentos, sobre todo a través de frutas y verduras y que pueden llegar a aportar hasta un 20% de ese agua que necesitamos al día.

Hablemos de los alimentos clave

Existen una serie de alimentos que ayudan a complementar tu rutina de belleza. Por ejemplo, los limones.

  • Comenzar el día con un vaso de agua templada con limón depura el cuerpo porque ayuda al sistema digestivo y al hígado a eliminar más fácilmente los productos de deshecho.
  • También las almendras son un aperitivo saludable que tienen capacidades cosméticas gracias a su gran aporte de Vitamina E. Es un antioxidante embellecedor, ya que se encuentra en nuestro tejido epidérmico y es el responsable de la suavidad y la flexibilidad de la piel. ¿Otra idea? No hay nada más que investigar sobre todos los beneficios de la dieta mediterránea.

Aprender de las que más saben

Porque la belleza sin esfuerzo aparente la inventaron ellas, las francesas, debemos aprender de ellas. Entre sus lecciones básicas de belleza están las bondades que tiene el agua fría para estimular la circulación sanguínea (y que eso se refleje en la piel). También está el evitar las sombras de ojos nacaradas, ya que realzan las patas de gallo y que sientan mal, incluso, a las pieles más jóvenes.

Las bondades de la sal

La sal disminuye la sequedad en la piel y evita la formación de arrugas debido a que contiene magnesio. Un baño en el mar o en una piscina de sal potenciará la luz en el rostro. Pero no es lo único: estimula la circulación sanguínea, eliminar el exceso de grasa de las pieles con acné y tiene un efecto detox natural ya que se absorbe las toxinas.

Ejercitar con moderación

No es necesario correr maratones para mantener el cuerpo activo. Caminar 30 minutos a paso rápido puede ser la mejor opción. Piensa cómo puedes incluir algo de ejercicio en tu rutina y, eso sí, sé constante.

Date permiso para relajarte

En una sociedad en la que parece estar penalizado el descanso, conviene recordar que es imprescindible para lucir un rostro descansado.

Fuente: vogue.es

Deberías volver a usar leche limpiadora, tu piel puede necesitarlo más que nunca

El objetivo de este artículo no es desmitificar el agua micelar. En absoluto.

Hemos hablado largo y tendido de este producto que empezaron a usar las francesas en los 90 para combatir los efectos del agua corriente de París. Y seguimos creyendo en sus bondades. Pero precisamete el boom del agua micelar que vivimos hace unos años desterró (casi por completo) un producto de limpieza facial de toda la vida: la leche limpiadora. Probablemente fue el cosmético con el que te iniciaste en la limpieza facial (puede que tu madre tuviera algo que ver en eso.

Y puede que lo abandonaras después por motivos varios: porque tenías la piel más grasa o incluso con granitos; por la comodidad de usar toallitas limpiadoras (gran error porque acidifican la piel y la secan); por todo lo bueno que se dijo del agua micelar… Sea como fuere, que la leche desmaquillante fuera el producto que usaba tu madre, y que probablemente siga usando, tiene una explicación: es perfecta para pieles secas y/o deshidratadas, y eso es algo habitual llegadas a determinada edad. Y, aunque no lo creas, si sabes utilizarla bien limpia en profundidad la piel.

Además, existen muchas pieles deshidratadas o secas no identificadas, es decir, hay muchas mujeres que, por tener grasa en la zona T, se empeñan en calificar su piel como grasa, y puede que no lo sea y que la estén sensibilizando en exceso con el uso de productos no adecuados.

 

Puede que para todas ellas la vuelta a la leche limpiadora sea la clave para solucionar ese problema. Hablamos con Carmen Navarro del modo de uso de un clásico que puede que necesites que vuelva a tu vida. Palabra de mujer con piel deshidratada que se empeñaba en creer que la tenía mixta.

¿Pero la leche limpiadora limpia de verdad y en profundidad?

Sí, lo hace, siempre y cuando se utilice bien. “Para pieles sensibles y/o deshidratadas lo más aconsejable es la leche limpiadora. En primer lugar porque contiene propiedades hidratantes además de limpiadoras y no reseca como ocurre con los geles. Además arrastra todas las impurezas acumuladas durante el día y no solo el maquillaje. De hecho, el agua micelar quita la grasa de la propia piel y la suciedad acumulada, pero no arrastra como la leche limpiadora”, explica Carmen Navarro que insiste, eso sí, en que el agua micelar, aunque no es la mejor aliada para pieles secas (salvo que se use una específica para este tipo de piel), es un producto que puede utilizarse en otros casos.

Así se usa correctamente la leche limpiadora

Puede que el gran inconveniente a la hora de usar la leche limpiadora es que para muchas personas no aporta sensación de limpieza absoluta y profunda. Pero Carmen nos confirma que, bien usada, sí limpia en profundidad.

Para los amantes de la limpieza tradicional la experta recomienda retirar primero el maquillaje de ojos con un aceite bifásico específico para ojos y comenzar la acción de limpieza con discos de algodón humedecidos en leche.

  • Conviene pasarlos dos veces: una para arrastrar al máximo el maquillaje y otra para retirar restos y terminar de limpiar. “Hazlo con movimientos circulares y retira con una toalla de algodón pequeña humedecida”, explica Navarro, que se encomienda también a las bondades de otro clásico: el tónico facial. “Es necesario que se use después de la limpieza para equilibrar el pH de la piel y mantener el equilibrio.
  • También es fundamental que todos los productos empleados sean de la misma línea cosmética con el fin de mantener el mismo pH”, explica Carmen Navarro.Y un dato más: porque la experta insiste en la importancia del tónico para facilitar la penetración de los principios activos de las cremas que uses después. Y solo concede la duda de su uso en casos extremos de sequedad (y de forma puntual hasta que se regule ese problema).

¿Puedo usar leche limpiadora si tengo la piel grasa o con tendencia acneica?

No es lo más recomendable. “En este caso los geles faciales o las espumas van mejor. Si además se trata de pieles con acné es fundamental que se utilicen productos específicos y recomendados por profesionales. Los que contienen ingredientes antisépticos como el ácido salicílico son mejores al prevenir la aparición de granos y evitar infecciones”, concluye Navarro.

 

Fuente: Vogue.es