Looks de oficina para salir a cenar (sin pasar por casa)

El del ‘blazer’ azul marino (y los ‘kitten heels’)


Es más que probable que tu primera opción a la hora de escoger una chaqueta clásica pase por el sempiterno negro, pero como dijo Cecilia Casero, el azul marino “es igual de infalible pero tiene a su favor el factor sorpresa”. Con negro forma una de esas parejas bien avenidas, pero la cuadratura del círculo se produce gracias a unos pendientes XXL y unos kitten heels, la respuesta perfecta a ese llevar taciones que funcionen 24/7.

El de la falda lápiz (de vinilo)

Si hay una prenda que esté íntimamente ligada al cliché de los looks de oficina, es la falda lápiz. Culpa a los estilismos de las películas que se produjeron desde los años 80 o al power dressing, pero lo cierto es que la pieza continúa siendo socorrida, especialmente unida a jerséis, camisetas y camisas, para resolver el “qué me pongo”. Eso sí, la vocación tradicional no debe confundir: una textura o tejido diferentes puede situar el tono tanto en 2017 como en la noche.

El de la falda ‘midi’ y el jersey

Exageración no muy exegerada en pos de la retórica: no se entiende un estilismo de otoño-invierno de oficina sin un jersey. Su porcentaje de aparición en el día a día (no en vano son el sustituto de las camisetas durante los meses de frío) es tan alto como las declinaciones que pueden realizarse, pero en esta ocasión el que merece ser rescatado es el clásico de punto grueso. Aunque sus coordenadas puedan ser catalogadas como informales, lo cierto es que es lo suficientemente versátil como para mimetizarse con otras más sofisticadas, como faldas midi cruzadas con bordados que pueden salir a la calle a las 9 y volver a la hora que se quiera. Giovanna Battaglia dixit.

El de la chaqueta y los ‘jeans’

Si es la primera opción de un buen puñado de personas, era justo y necesario que apareciese en esta galería. La combinación de jeans + blazer o pantalón de pinzas + blazer (casi un traje de chaqueta si no lo es, claro) es la respuesta obvia al martilleante “qué me pongo” mañanero, pero también al dilema de encontrar un look que funcione tanto al salir de casa como al salir de la oficina.

La clave está tanto en encontrar patrones como complementos que desprendan sofisticación (que puede ser entendida por cada uno de mil y una formas).

El del ‘bralette’

Sí, aquí está de nuevo. Esa prenda que Kendall Jenner convirtió en viral, que se conviritió en patrimonio estival y que parecía condenada a existir a pie de playa o césped de festival… Hasta que se ve un look como este. Lo cierto es que puede ser una apuesta arriesgada para el entorno laboral, pero el pantalón flared cropped, el jersey de cuello cisne, la gabardina y los tacones, unido a una paleta en estricto blanco y negro (con concesión al nude) la hacen posible. Sobra decir que de noche funciona con total naturalidad.

El del vestido de punto

Pero no uno cualquiera, aunque el liso de patrón básico también puede servir: hablamos de ese especial, que a pesar de poder mardiarse con unas zapatillas deportivas o unos botines para diario, es capaz de unir fuerzas con sandalias minimal y tacones altos para, concentrando todo el peso estético, hacer el look él solo. Si todavía quedan dudas, esta imagen de Giorgia Tordini debería despejarlas.

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